viernes, 28 de diciembre de 2007

LA VISITA A UN GRAN AMIGO

Después de participar del Taller de Bonsai organizado por BonsaiFacil, visite a un amigo en su vivero, me refiero a Rafael Rebollo de ViveBonsai.
A Rafael lo conocí el año 2004, en forma telefónica. Posteriormente participe de la Exposición Primavera 2006 organizada por ViveBonsai, es aquí donde conocí personalmente a Rafael y a Nicolás. Personalmente consideró a Rafael como un gran amigo.
Cuando he tenido dudas lo llamo ó le mando un e-mail, el cual me ha respondido cada vez que lo necesitó, sus consejos me han servido mucho.
A continuación veremos algunas fotografías del vivero de mi amigo Rafael.

El vivero de ViveBonsai 1.













El vivero de ViveBonsai 2.











Este bonsai que esta en el fondo, gano el primer lugar del concurso realizado por el Instituto Chileno Japonés realizado en el mes de Octubre del presente año.














Aquí estoy con un futuro bonsai, quien sabe algún día lo veremos en la Kokufu Bonsai Ten (es en donde se exhiben los mejores bonsai del mundo), suerte Rafael los milagros existen.










Estilo Kengai (Cascada)


















Aquí esta mi amigo Rafael, detrás de él están algunos de sus bonsai. Te felicito amigo, te deseo lo mejor de la vida y fuerza en el camino de la luz del BONSAI.
Que Dios te bendiga, te ilumine y te guié en la senda como el Presidente de la
Asociación de Cultores de Bonsái de Chile.
Adelante que muchos estamos contigo Rafael, aunque yo sea de la ciudad de La Serena te apoyo y espero que aquellos que viven en Santiago despierten y se pongan las pilas para apoyar a la Asociación de Cultores de Bonsái de Chile.
Que Dios nos bendiga a todos.
KokoroBonsai.

viernes, 21 de diciembre de 2007

MI VIAJE AL III TALLER DE BONSAI

Participe de un taller de Bonsai los días 27 y 28 de Octubre de este año, organizado por Bonsai Fácil, donde el expositor fue Roberto Lazo más conocido como Tatolazo. Felicito a los organizadores del taller por permitirnos conocer personalmente a Tatolazo y escuchar su experiencia en el Japón. A continuación algunas fotos del taller.

El jardín de la Tía Pati





Aquí tenemos a Tatolazo.
















Trabajo grupal Pilar de Santiago.











Trabajo grupal Cristian de Valparaíso.














Un pequeño cafecito.















En el taller habían participantes de Rancagua, Valparaíso, Santiago y de La Serena.













Aquí estoy observando mi Junípero, viendo que estilo darle.











Aquí estoy junto a Cristian de Valparaíso observando el Junípero, decidimos realizar un Estilo Moyogui (tronco recto informal)











Cristian y yo alambrando mi Junípero.


















Aquí esta mi Pre bonsai de Junípero realizado en el taller.

















Aquí estoy junto a Tatolazo.









Cristian tratando de sacar una foto del grupo (a la cuarta vez salio la foto) ja. ja.ja.ja…… pero al final salio la foto del grupo.















En esta fotografía estamos los participantes del taller junto a Tatolazo. Personalmente una bonita experiencia que me sirvió para conocer bonitas personas y que tenemos algo en común el amor al BONSAI.

viernes, 9 de noviembre de 2007

EL ESPIRITU DEL BONSAI

Los concepto generales acerca del mundo de los bonsai Japoneses; son estas las que nos resultan más familiares. Ahora procederemos a ir mas allá y a profundizar en el tema.
El arte del bonsai se ha desarrollado en Japón, un país en el que se cumplen las cuatros estaciones del año; con aire y agua limpias, con 500 años de historia, y con sólidas costumbres y tradiciones antiguas.
En este contexto surgió y se desarrolló el arte del bonsai hasta llegar ser lo que es en la actualidad. No creo que los bonsai hubieran podido surgir en zonas tropicales, glaciales o desérticas. La vinculación del bonsai a los cambios climáticos, con las montañas, valles, ríos, lagos, tempestades, brisas, lluvias, nieve, heladas y otros fenómenos naturales, es mucho más importante de lo que se pueda imaginar.
Japón es uno de los pocos países afortunados que posee todo esto.
El bonsai no ha de ser un mero bosquejo de un paisaje o la pura repetición tridimensional de una fotocopia. Si se utiliza la naturaleza como sujeto, el fin último debe ser algo que ha sido estudiado y definido en la mente antes de comenzar a crearlo. Sólo de este modo puede definirse el arte. En Japón, por ejemplo, tenemos el teatro tradicional Noh o la danza clásica japonesa, que son la síntesis tridimensional de la música y de la historia. En Occidente existe ballet. Este se puede definir como una fusión. Como la unión de la sensibilidad humana con el arte; en este mismo sentido, el bonsai puede definirse como la unión entre la naturaleza y el arte. El teatro Noh o el ballet se expresa y termina en un período de tiempo relativamente corto. El crecimiento y desarrollo del bonsai es en cambio tan lento, que apenas resulta perceptible. El objetivo del bonsai es similar todo cuanto acontece en la naturaleza, y la naturaleza expresa su eternidad con cambios lentísimos. El bonsai pone de manifiesto precisamente el lento proceder de la naturaleza. Una vez se haya aceptado esta realidad, cuando la compresión del fenómeno bonsai haya llegado tan lejos, entonces se estará en condiciones de penetrar en el mundo del Wabi o Sabi. Es una empresa ardua, casi imposible, tratar de traducir el significado de estos términos, ya que han sido acuñados para describir sentimientos creados y realmente sentidos únicamente por los Japoneses, sentimientos madurados a lo largo de un lento proceso generacional. Además, eran sentimientos desconocidos para los occidentales hasta hace poco tiempo.
Wabi es un estado de la mente o un lugar, o la atmósfera de una ceremonia de té o un Haiku (breve pensamiento poético típicamente Japonés). Se trata de un sentimiento de gran simplicidad, de calma, de dignidad.
Sabi es un sentimiento de paz interior, de sencillez procedente de algo utilizado desde antiguo y que de nuevo se emplea y en el que es perceptible, junto al correr del tiempo, el toque de los hombres que lo han creado o poseído.
Estoy convencido de que el objetivo final al crear un bonsai es la búsqueda del Wabi o del Sabi, que deben construir el fin último del arte del bonsai.
Carezco de conocimiento suficientes para explicar la esencia del Wabi o del Sabi, pero no puedo dejar de creer que su filosofía es la búsqueda de la verdad, de la virtud y de la belleza. Todo ello es importante también en la creación de los bonsai.
El sentimiento Wabi o Sabi es algo casi estoico que se encuentra en el budismo Zen. Estos sentimientos no son comunes a todo el mundo, proceden de una disciplina tranquila aunque severa, y son propios de las personas auténticamente religiosas y de las creadoras del bonsai. Pienso que estos sentimientos son fundamentalmente amor: amor hacia las plantas, amor hacia los seres humanos, amor hacia nuestro creador DIOS.

LA FILOSOFIA DEL BONSAI

Tratar de explicar el trasfondo del bonsai supone intentar hacer comprensible una situación que incluso reputados orientales presentan de modo controvertido. Sería injusto penetrar en una realidad filosófico religioso tan compleja como la Japonesa a base de esquemas comprensibles y aceptables por parte de los occidentales. Hacerlo sería como tratar de medir el universo con un metro.
Sin embargo, si queremos comprender a fondo el bonsai, debemos esforzarnos en captar la realidad que va más allá del objeto. Ante todo, hemos de darnos cuenta de que el bonsai, como otra forma de arte, sólo podría desarrollarse en un determinado país, en Japón, donde existen las bases estéticas, filosóficas y religiosas adecuadas: el gusto por lo refinado en la simplicidad; el shintoismo (religión, filosófica, creencia nacional), cuya esencia más profunda permanece ligada a la comunidad con la naturaleza, y el espiritualismo Zen, que han introducido el Wabi y Sabi, concepto fundamentales que junto al Kami forma la conducción en la que se inspira el arte del bonsai.
Kami que también se puede traducir por “divinidad” se define, en realación a los bonsai, como espíritu, fuerza interior de las cosas, de los objetos creados por el hombre, de los acontecimientos naturales y también, como es obvio, de las plantas, ya que éstas puden ser fuerte de inspiración. Casi religiosa, y condicionantes de la vida de los hombres.
Wabi puede reconducirse, para los occidentales, hacia el concepto franciscano de la vida, al sentido del bienestar y satisfacción interior que podemos hallar al meditar a la grandeza de las manifestaciones naturales. Wabi expresa asimismo un concepto de modestia frente a la naturaleza, de aceptación de los acontecimientos naturales. Se trata de un concepto que, aunque no coloca al hombre en el centro del universo, le hace sentir parte de un plan universal.
Sabi es, en cambio, el placer de poseer, cuidar, amar cosas que el tiempo y el hombre han transformado, concepto en el que descansa el camino del paso del tiempo, de los elementos naturales que lo han moldeado y del trabajo y pensamiento de los hombres que lo han poseído anteriormente.
Pienso que, si una forma de amar y cuidar las plantas, tan extraña a la cultura occidental, se ha abierto camino en un mundo en el que el consumismo se acepta como filosofía de la vida, debe existir algunas razones para que haya sucedido así. Esta razón puede estar determinada por una postura de rechazo hacia un tipo de relación cada vez más mediatizada y artificial entre el hombre y la naturaleza. En un mundo que corre cada vez más aprisa, cultivar bonsai puede enseñar que la impaciencia es a menudo el fracaso, y que los fenómeno naturales como la sequía, la lluvia, la nieve, el hielo forman aún parte de nuestra vida cotidiana y que pueden contradecir nuestros deseos. Cuidar un árbol, comprender sus necesidades y sus exigencias, significa también comprender que nuestra propia supervivencia está ligada a las plantas. Al crear un bonsai, uno puede darse cuente, con sorpresa, de que la naturaleza no está al servicio del hombre.

LAS RAZONES DEL BONSAI

El arte de producir y cuidar árboles en miniatura es algo que puede ser practicado por cualquier persona y en cualquier parte del mundo. Poseer un bonsai particularmente fino, es una responsabilidad. Una persona que posee un bonsai debe preocuparse de perfeccionarse, estudiar el arte que éste encierra, de comprender la planta. Los japoneses han llegado a esta etapa de goce de sus bonsai y adquirir una colección de estas pequeñas obras maestras; dedican tiempo para cuidarlo, pertenecen a una sociedad de bonsai; permiten que sus mejores árboles se presenten en exhibiciones, asisten a la subasta anual, algunas veces para comprar, otras para vender o solamente para estudiar cómo se han realizado otros ejemplares.
“Es tanto el amor y cuidado que se le prodiga a un bonsai, que lo habitual es que pasen de generación en generación. Es así que cuando ya el abuelo ha desaparecido de un hogar, sus nietos recuerdan en esa planta su imagen, en cada brote, flores o frutos. Está también detrás la idea de las horas que compartieron en familia cuidando la planta, por lo tanto todos los cambios estaciónales que ocurren en ella son parte de la vida, de la continuación de ese ser que está allí y se recuerda a través del bonsai”.
Para llegar a esto en los países occidentales aún falta mucho. Quizás estamos en el camino. A lo mejor sería una buena actividad para las personas de la tercera edad, quienes se entretendrían ocupando su tiempo en cuidarlos y ala vez podrían enseñar a la familia este arte y así dejarían una buena herencia para las generaciones venideras. Hoy lo normal es que la gente se entusiasme en comprar un bonsai, por novedad, y luego, dejan que se mueran, por negligencia o por ignorancia. Esto resulta chocante, porque lo que está tirando a la basura representa muchos años de cuidado con cariño de una persona desconocida que incluso puede haber partido sembrando una semilla para hacer ese hermoso ejemplar que se dejó malograr.
Y aunque la tarea parece difícil a los que se inician en esto, no deben desalentarse. Si bien la perfección es difícil, el gozó no depende de ésta, sino de mejorar el bonsai a través de los años, pues siempre cabrá la posibilidad de arreglarle algún detalle.
En realidad no es difícil aprender a cuidar un bonsai. Con un poco de preocupación cualquiera persona que le guste las plantas podrá darle una adecuada atención; regarlo suficientemente, cuidarlo libre de enfermedades, hacer una poda siempre y aún renovar el suelo cuando sea necesario.
La pequeñez de un bonsai es algo tan sorprendente que muchas personas creen que allí debe haber algún misterio o algún tratamiento especial conocido solamente por los iniciadores; es por ello que suele oír, que un bonsai siempre muere en unos pocos meses es una cosa occidental.
Cuando esto ocurre es porque no se sabe cómo cuidarlo. La idea es entregar las herramientas para hacerlo, para que experimentes con sus propios árboles en miniatura. No es difícil, y con pasión insiste en que un occidente puede hacer tan buenos bonsai como orientales, “solo basta amarlos, estregarse a ellos y eso va trayendo la comprensión de la planta y le permite a uno descubrir sus necesidades, porque pareciera que nos hablaran”.
No se puede enseñar a hacer un bonsai “perfecto” pero se puede enseñar los principios fundamentales de este arte: “La belleza final de un bonsai está ligada a su formación” cada persona debe ver por ella misma cuál va ser la forma final del árbol que eligió para sacarle mayor ventaja; podría ser austeramente clásico o una graciosa cascada; sin simetría o adicionada a una roca (estilo Ishitsuki). La elección del macetero, el ángulo del tronco, la forma de las raíces expuestas, todo esto es necesario para hacer una obra maestra.
Siempre es recomendable tener más de un bonsai y de diferentes especies, porque así se tendrá toda la variación que se produce con los cambios estaciónales; unos árboles podrán mostrar el atractivo de sus hojas cambiando de color, para luego lucir sus troncos desnudos y los persistentes contrastarán con todas sus hojas en el árbol y su fuerte color verde; luego seguirá el interés en la floración y los frutos.
La tentación de tenerlo dentro de la casa para gozar de él es siempre muy fuerte; es por ello conveniente tener varios para llevarlos en rotación hacia el interior. También vale la pena tener un lugar adecuado para exponer un bonsai, un lugar especial en el living de la casa donde se pueda admirar mejor esta rotación de ejemplares que se traerá desde el jardín; estos podrán estar en el exterior entre otras plantas, en la semisombra, o en un espacio creado especialmente para ellos sobre un mesón (es lo más recomendado) y llevarse de a una, semanalmente, dentro de la casa. La colección podrá irse completando con bonsai de diferentes estilos.

EL ARTE Y LA NATURALEZA

El bonsai es la mezcla del arte y la jardinería, dándole así una expresión única. El que cultiva bonsai utiliza su habilidad creativa y sentido estético, es como el pintor o escultor al crear su obra. Pero además, habría que agregar el interés por la naturaleza, la variedad de formas naturales y los modelos de crecimiento, según las estaciones. La característica exclusiva del bonsai es el elemento tiempo. A diferencia de las otras obras de arte, que una vez terminadas retienen su forma fija, el bonsai introduce una cuarta dimensión. Por que el diseño se va alterando naturalmente, con las estaciones y la edad. Está en continuo desarrollo. Aquel que se dedique, ya sea por hobby o cuestiones comerciales, al arte del bonsai podía observar cómo cambia y madura su obra con el paso de los años.
Justamente, ésta es la razón por la que mucha gente se siente atraída por cultivar árboles y arbustos con la técnica bonsai. Algunos le dedican mucho tiempo y así pueden desarrollar una extensa colección de bonsai, que para exponerla necesitará un espacio importante.
También, pude cultivar árboles una persona que vive en un pequeño departamento y disfrutar del contacto con la naturaleza.
Mucho mejor si tiene una terraza, patio o un balcón para ubicar las distintas especies. El esfuerzo puesto en el cuidado y desarrollo del bonsai puede ser tan gratificante si se aplica el cultivo de dos o tres árboles jóvenes como al de una colección madura. Ya que no todas las personas tienen la misma necesidad de ocupar todo su tiempo en esta tarea. De todos modos, el bonsai es accesible para personas de cualquier edad.

NO TODO SE REDUCE A LA TÉCNICA

Volvamos a la realidad. El bonsai es un arte extraño con el que se puede crear sensaciones de realidad y naturaleza por medio de la manipulación, durante un largo periodo de tiempo, de árboles, piedras, rocas y maceteros. Cada bonsai es un original del que no existe copia, su creación jamás podría darse por acabada y siempre se deberá seguir adelante.
El arte de bonsai no puede enseñarse del todo a través de técnicas exactas, como sucede, por ejemplo, con el Ikibana, que es el arte de la composición floral. Esto se debe, ante todo, a la necesidad de proteger la vida de la planta.
Limitar el bonsai a una determinada técnica de las plantas. Si se intenta forzarlas bajo un esquema determinado, sin considerar su propia naturaleza, puede llegar a morir. Esto se debe a que la fisiología de las plantas es limitada y deben conocerse estos límites y tenerlos presentes cuando se trata de crear un bonsai. Aparte de algunos árboles salvajes, pienso que los bonsai son los seres vivientes más viejos, lo que significa que hay que ayudarlos a vivir cuidándolos con amor y compartiendo con ellos las alegrías y las penas. Se dice que la vida de un cerezo salvaje, en la naturaleza, es de unos 120 años, pero no es extraño ver ejemplares bonsai de esta especie aún más viejos. Es un sentimiento religioso que se demuestra cuidando y amando a un bonsai que es mucho más viejo que otros mismos.
Quienes, hoy en días, están interesados por el arte del bonsai, han estudiados de un modo u otro bajo la guía de algún buen maestro y han aprendido las técnicas para crear un Chokkan (Tronco Recto), un Moyogi (Tronco Informal), un Sacan (Tronco Ondulado) y un Kengi (Árbol de Cascada); pero, al llegar al nivel del Nejikan (tronco Retorcido) o al sistema para forzar el aparato radicular a las ramificaciones, se dan cuenta de que no todo sucede como habían pensado.
A pesar de llevar trabajando con bonsai 7 años, debo superar problemas casi cotidianos relacionados con los abonos; el tipo de tierra, el riego, las piedras o las rocas o para sujetar las ramificaciones.
Jamás ha existido un método rápido para tomar importantes decisiones, y a menudo se requieren muchos años para llegar a una solución satisfactoria. Hace poco que llegué a una conclusión personal; la técnica más atractiva del arte del bonsai es la de transformar una planta de aspecto no natural en una de aspecto natural.

sábado, 13 de octubre de 2007

UNA OBRA DE ARTE VIVA

Durante muchos años el cultivo de bonsai se ha considerado un arte en Japón. Por desgracia, en Occidente falta mucho aún para que se produzca este reconocimiento, debido en parte a la falta de una tradición de bonsai y a la necesidad de que alguien se haga cargo de mantener y cuidar los árboles después de la muerte de sus propietarios.
El bonsai es una obra de arte viva, Una vez determinada la forma, éste debe mantenerse y el diseño ha de cambiar de vez en cuando, si hay partes que se desarrollan más que otras o si el horticultor así lo desea. El diseño en realidad nunca acaba y siempre puede realizarse alguna sutil mejoría. El nuevo crecimiento es algo así como un lienzo cambiante sobre el cual se va pintando el bonsai sin cesar.

UNA NUEVA PALABRA

Alrededor de 1960 comenzó a oírse en todo el mundo una nueva palabra: Bonsai.
En esta época pocos aficionados la conocían de primera mano y tales plantas recibían el nombre de plantas enanas, plantas de macetero o plantas en miniatura. Con ocasión de la Exposición Universal de Osaka (1970) se preparó una exhibición excepcional; pienso que ésta fue la circunstancia que dio a conocer los bonsai, no sólo a los visitantes extranjeros, sino a todo el mundo. Durante la exposición como después, se plantearon preguntas: ¿cómo puede definirse un bonsai?, ¿cuál es la diferencia existente en un bonsai y un Hachiuye, planta en maceta? La respuesta no es fácil. Suele darse la siguiente definición: el bonsai es una planta viva colocada en un macetero, sobre una roca o sobre otra planta, donde puede vivir de forma semipermanente. No presenta sólo la belleza natural de la planta en cuestión, sino que su aspecto recuerda algo más: puede tratarse de una escena, de un bosque o de una parte de éste, de un majestuoso árbol solitario, un paisaje marino o un lago, un río, un riachuelo o un estanque. Es probable que su contemplación encienda en nuestra imaginación la visión de un viento que pasa entre las ramas y que hace susurrar las hojas.
En Japón, el significado del bonsai es recrear una escena natural en una maceta, utilizando para ello las plantas como materia prima. En cambio, al contemplar un Hachiuye únicamente se ve la “gracia de la planta o de sus flores”; no comunican, por tanto, ninguna otra sensación. Ahora bien, es posible transformar el Hachiuye en bonsai utilizando para ello lo que llamamos “técnicas bonsai”. Con las técnicas del Yose-ue (bosquecillo con más de 9 árboles) o con las del Ne-Tsuranari (troncos separados a partir de una misma raíz) es posible lograr que la escena representada en el macetero recuerde un bosque o una parte de él. El estilo Shakkan (tronco inclinado) hará percibir el viento que sopla entre las ramas, mientras que en el estilo Kengai (árbol de cascada) traerá a la imaginación el inaccesible pico de una montaña.
Otra pregunta: ¿debe añadirse plantas herbáceos u otros materiales a un bonsai? Existen muchos aficionados que piensan que las plantas herbáceas, musgo o piedras son un complemento indispensable para un bonsai. Puesto que estos elementos complementarios sirven para resaltar determinados aspectos de la planta, estamos en cierto modo de acuerdo con esta definición, aunque ello no significa que cualquier planta herbecerá se puede utilizar para esta finalidad; es indudable que algunas presentan las características apropiadas y que ocasionalmente puede emplearse para complementar la belleza de un bonsai. Se trata de determinar especies de plantas o de musgo que pueden recordar un prado herbácero y piedras o rocas que evocan la imagen de una cascada o de un riachuelo. Llevando este razonamiento al límite, se pueden utilizar como bonsai incluso jacintos o tulipanes.

lunes, 1 de octubre de 2007

REQUISITOS PRIMORDIALES DE UN BONSAI

Dejar un árbol añoso plantado en una maceta, reducida a un tamaño de treinta o veinte centímetro, e incluso menos, es algo que con esmero y paciencia puede lograr cualquiera que conozca algunas técnicas, como la poda y el trasplante.
La dificultad es conseguir que en este estado el árbol se asemeje a lo que sería en su medio natural, y además, que su forma sea bella, para que merezca el calificativo de bonsai. Este debe poseer varios atributos que, en conjunto, contribuyan a la creación de una pieza artística:
Armonía en las formas: debe existir una proporción en la inserción de las ramas en el tronco y el largo de éstas debe ser acorde con el aspecto del tronco; en él debe percibirse un buen arraigamiento, (lo que se pude obtener dejando levemente más alto el punto en que el árbol este inserto en la tierra, las raíces que se desarrollan en la base del tronco deberán sobresalir levemente del suelo (lo que ayuda también a que el bonsai represente mayor edad).
Equilibrio de composición: la posición del árbol dentro del macetero debe dar la sensación de amplitud e impresión de firmeza; así se consigue armonía. Esta proporción varía según el estilo del bonsai. Lo ideal es que el recipiente sea de poca altura, pero ancho y largo, conjugando estas dimensiones según el tamaño de la planta, grosor del tronco, grado de inclinación, número de árboles y paisaje que se desea representar.
Simplicidad: es eliminar todo lo innecesario para el árbol; esta cualidad se logra con los años. En general un buen bonsai tiene pocas ramas y además no se le colocan elementos distractores (como piedras).

PEQUEÑOS SABIOS

Los grandes no son los sabios, dice un proverbio chino. De ahí nacen el valor de los bonsai, pequeños árboles que encierran en sus limitadas dimensiones la esencia de la naturaleza.

NO MATE LA MUSICA, “NO MATE A LOS BONSAI”

Cuantas beses hemos escuchado la frase NO MATE LA MUSICA, comprando música y películas en la cuneta, es verdad “salen baratos” pero no confiable al momento de escuchar la música y ver una película.
Leyendo el blog de mi amigo Rafael Rebollo de bonsaivivo, relata la visita a un Mall donde hay usurpadores, personalmente considero que son ESTAFADORES que se aprovechan y engañan a las personas, mas que nada por no existir una cultura sobre el Arte del Bonsai. En Le Serena paso lo mismo en una tienda prestigiosa avían escuálidas plantas que los vendían como Bonsai, sus valores iban de los $100.000 hasta los $180.000 y $200.000.
No solo en Santiago hay ESTAFADORES, si no en todo el territorio nacional hay ESTAFADORES de cunetas, se dan el lujo de sentarse a la salida de los Bancos, son como visitadores médicos que van de negocio en negocio ofreciendo su ESTAFA, he escuchado a personas que dicen “yo tuve un Bonsai, pero se me seco” ó “tengo un Bonsai” y le lanzo la pregunta, ¿Qué especie es? Me responde “no se”, ¿Dónde lo compro? “en la calle”.
Tengo unos amigos que viven en la ciudad de Calama y me contaron que avían personas que vendían “Bonsai” en Chuquicamata, eran macetas de plástico con un árbol, musgo y algunos llevaban cuarzo. Con la gran sorpresa que duraba un mes ya que se secaron y al desarmarlo se llevaron una gran sorpresa, “ERA UNA RAMA PEGADA AL FONDO DE LA MACETA”, para mi esto si es una GRAN ESTAFA, como lleva musgo y es de tamaño pequeño la gente lo compraba, supuestamente compraron un BONSAI.
Este ejemplo de ESTAFA, pasa por la falta de cultura sobre el tema de los BONSAI.
Y como podemos hacer una cultura Bonsaika ó Bonsaista, como dice Rafael, es hacer exposiciones para dar a conocer el “VERDARERO ARTE DE LOS BONSAI”.
Le dejo una inquietud aquellos que lean este articulo POR FAVOR NO MATEN A LOS BONSAI, de ante mano muchas gracia.

¿ES DIFICIL PRACTICAR EL ARTE DEL BONSAI?

Al principio se necesita humanidad y paciencia. Buscando después el material en cualquier vivero. La planta que se coloque en la maceta, cuidándola con pasión y paciencia, deberá participar también de nuestra fantasía para alcanzar una originalidad irrepetible.
Cada Bonsái, de hecho, artístico o no, centenario o joven, bien logrado o no demasiado perfecto, es único en el mundo, nadie más lo puede tener igual; es en efecto, una creación nuestra.
Es tanto el amor y cuidado que se le prodiga a un bonsái, que lo habitual es que pasen de generación en generación. Es así que cuando ya el abuelo ha desaparecido de un hogar, sus nietos recuerdan en ese bonsai su imagen, en cada brote, flor o fruto. Está también detrás la idea de las horas que compartieron en familia cuidando el bonsai, por lo tanto todos los cambios estaciónales que ocurren en ella son parte de la vida, de la continuación de ese ser que está allí y se recuerda a través del bonsái. Sin un cuidado apropiado, los bonsái no pueden vivir.
El agua es imprescindible no debe dar miedo el riego. Hay que regar más cuando haga más calor, rociarlos y no dejar que se sequen, aunque es más fácil recuperar uno algo seco que otro podrido por exceso de agua.
Estos son los cuidados mínimos para empezar a trabajar con un bonsái. El estudio y la experiencia ayudarán a que se cumpla otro proverbio oriental que dice: El Bonsái lo inicia el abuelo, lo cuida el padre y lo disfruta el hijo.

LA MAXIMA ASPIRACION DE UN BONSAI

¿Cuál es la máxima aspiración de un bonsái?: lo ideal es obtener algo que pueda llamarse “árbol virtuoso”.
Es fundamental para quienes practican el arte del bonsái, que nunca olviden que lo que hacen es recrear la perfección y hermosura de la naturaleza. Por esta razón, un bonsái se acerca a la calidad de VIRTUOSO en la medida en que reproduzca perfectamente la belleza y armonía que el árbol posee en su estado natural y libre. En consecuencia, la obra del artista bonsaika, al ser indudablemente un acto de creación muy personal, se realiza siempre en el marco de las leyes naturales que rigen la vida en el reino vegetal.
El arte del bonsái es a la vez una actividad hortelana y artística. Se utiliza la jardinería para mantener vivo el árbol y el arte para conseguir un conjunto armónico. Es un hobby que relaja, con algo vivo, ya que, a través de los árboles, se aprecia cómo cambia la naturaleza durante todo el año.

jueves, 27 de septiembre de 2007

UN ARTE ANCESTRAL

La edad no es lo único importante en un bonsai. Lo que realmente lo revaloriza es su forma, fruto de una realización artística. La sencillez y claridad en su definición son las virtudes más importantes.
Las formas que aparecen en los bonsai no deben ser meros caprichos del autor, sino que han de responder a un estudio concienzudo de la relación tamaño- forma.
Detrás de esas figuras más o menos naturales se encierran el espíritu del arte y la filosofía japonesa. La experiencia y la observación de la naturaleza, junto con la paciencia, son lazos muy importantes a la hora de plasmar la obra de arte en el bonsai. En los bonsai no existe manipulación genética, sino simplemente un modelo lento y consciente en manos del hombre.

PEQUEÑA RESEÑA HISTORICA

Aun que no existe una data exacta, el cultivo del bonsai se remonta a china tradicional. Cultura encargada, inicialmente, de recrear paisajes y especies. Verdaderas culturas pequeñas se fueron incorporando al interior de la casa, en terrazas y jardines importantes, como quien luce una joya en un entorno natural.
Los chinos también consideraron el bonsai desde un punto de vista medicinal, ya que en pequeñas macetas trasplantaban árboles enanos, de grandes propiedades curativas, que anteriormente estaban ubicados en terrenos de difícil acceso: precipicios, laderas, quebradas.
Los japoneses, por su parte, fueron los encargados de transformar la técnica denominada Pinjing, que consiste en el desarrollo del bonsai natural, a otra técnica que incorpora poda y tratamientos más artificiales. Antecedentes históricos revelan que las primeras prácticas se habrían iniciado dos mil años a. de c., lo que se ilustra en pinturas y documentos heredados de la cultura oriental donde el bonsai forma parte de paisajes y fantasías. Aunque no fue elemento de culto, al alto valor estético y ornamental que le atribuyeron los orientales se grafica en los espacios importantes donde se ubicó.
En occidente se le vio por primera vez en Paris, en 1898. Otra exposición en Londres en 1909 donde algunos ejemplares causaron sensación. La idea de tener un ser vivo que mezcla armoniosamente edad con pequeñez resultó fascinante para todos.
Sin embargo los japoneses explican que no había que darle tanto énfasis a la edad del árbol, porque lo más importante acerca de los bonsai era su belleza.
Lejos de ser una expresión meramente estética, el bonsai nació como expresión de una voluntad de armonía entre cielo y tierra, hombre y naturaleza: un profundo movimiento espiritual, capaz de expresar con un acto perfecto la íntima disposición a lo sublime.
El bonsai, ya sea un bosquecillo o un árbol solitario, debe evocar en el observador la imagen de árbol en su ambiente natural. El fin último de este arte es dar testimonio de la lenta transformación de la naturaleza, sugiriendo un sentimiento de paz interior, de calma y sencillez.
Entre el aficionado a los bonsai y sus plantas se establecen una serie de lazos profundos. Sin embargo, crear un bonsai no significa únicamente cultivar una planta en una maceta, sino, a la vez, cultivar su propio espíritu.
A diferencia de lo que sucede en cualquier otra forma artística, el placer no reside en completar la obra, sino en crearla. Y aunque nadie piense en convertirse en un artista, es evidente que en el caso de los ejemplares de mejor calidad, cargados de historia y de años, presentes en las colecciones privadas y públicas, esta meta ha sido alcanzada. A estos ejemplares cabe aplicarles el calificativo de esculturas vivientes.

MI VIAJE COMENZO

Un proverbio chino y que me justa mucho dice; El viaje más largo comienza con el primer paso.
Mi primer paso comenzó cuando era un niño, y a mis manos llego un artículo sobre “EL BONSAI” el cual me cautivó mucho. Tanto doblar el artículo que se rompió, hasta perderse en el tiempo.
En el año 2000 (específicamente el 23 de Abril) di mi segundo paso, realizando mi primer bonsai. Actualmente tiene 7 años y 6 meses, es un Pino macrocar (ciprés macrocarpa) aproximadamente mide 36 cm. de alto, lo considero un Estilo Shakan (inclinado).
A continuación mostrare mi primer Bonsai, el cual a participado de exposiciones realizadas en la ciudad de La Serena, gracia a las invitaciones del Club de Jardines y Flores de La Serena, y mi primera exposición en Santiago.
Siempre cuando compro un árbol para hacerlo bonsai, le saco una fotografía antes de hacerlo.


Con fecha 23 de Abril del 2000 le realicé los tratamientos para hacerlo bonsai, poda de raíces y poda aérea. Quedando de esta forma y en esta maceta ovalada de 19 x 11 x 6 cm.


Realmente no me acuerdo la fecha exacta cuando hice el transplante a esta maceta de piedra caliza, creo que fue a principios del 2001, la maceta mide 23 x 13 x 9 cm medidas exteriores, he interiores 18 x 9 x 4 cm. Quedando de esta forma.












La Serena 20 de Julio del 2001, en la Plaza Gabriel González Videla se realizo una exposición de las actividades que se hacia en la casa de la Cultura de La Serena, al lado esta un Pino Azul.








Con fecha 9 Septiembre del 2006 lo transplante a esta maceta con el sustrato Akadama, que dando de esta forma.












La fotografía corresponde a la exposición en Santiago 2 y 3 de Noviembre del 2006.










En la exposición Primavera 2006 organizada por Vivebonsai, conocí al maestro Pedro Morales de Puerto Rico.











En esta fotografía estoy junto a Rafael Rebollo de Vivebonsai y del maestro Pedro Morales de Puerto Rico.































lunes, 24 de septiembre de 2007

EL VIAJE MAS LARGO….

Dice un antiguo proverbio Chino que “el viaje más largo comienza con el primer paso.” Si quiere conseguir un bello ejemplar de bonsái, prepárese para un largo viaje.
Aunque de origen chino, este arte de cultivar árboles se ha desarrollado y difundido particularmente en Japón donde ya en el siglo XIII era ampliamente practicado y todavía en la actualidad en un fenómeno cultural importante de un gran nivel artístico, como consecuencia del taoísmo.
Los seguidores de esta religión creían que los fenómenos naturales, como por ejemplo las montañas, los árboles, las piedras, estaban cargadas de poderes, y que los ejemplares diminutos los poseían de forma concentrada. También pensaban que una forma retorcida y nudosa representaba los cuerpos de los que habitaban el mundo de los espíritus, en el cual habían alcanzado una edad avanzada.
A partir de estas creencias ha surgido una forma de horticultura: el Bonsái.
El nombre “Bonsái” se creó mucho después, a partir de dos palabras de origen Japonés que se pronuncian Bon, significa bandeja o recipiente chato y Sai, planta o plantación. En realidad, no hay una traducción exacta al español, pero para definirlo lo más certeramente posible sería “Un árbol o arbusto con un tratamiento especial, podado de tal manera que se asemeje a un árbol de tamaño natural y cultivado en un recipiente pequeño.
Lo que se busca con esta técnica es dar un efecto artístico, manteniendo siempre su estilo original y que a su vez, dé la impresión de formar parte de la naturaleza.
Porque la meta de este trabajo es lograr recrear la naturaleza idealizada.
Los primeros bonsái fueron árboles enanos por naturaleza que crecían en las montañas y que se recogían cuando ya eran viejos.
El bonsái adquiere nobleza, pero no es sólo este factor quien lo revaloriza, la calidad se alcanza cuando a la edad avanzada se une un aspecto atrayente y la forma en que por si solo evoca todo un paisaje, contenido en un medio adaptado al contacto directo con nosotros.
Al cultivo del bonsái se le atribuye transmitir paz interior, tranquilidad, afecto hacia la humanidad y la posibilidad de unir a las distintas generaciones en torno a su cuidado. Su trasfondo, más allá del objeto mismo, es el gusto por lo refinado en la simplicidad, la comunicación con la naturaleza, la fuerza interior de las plantas que son fuentes inspiradoras para el hombre, él poder meditar con molestia frente a la grandeza de los acondicionamientos naturales y el placer de poder, cuidar cosas que el tiempo y el hombre han transformado con el auxilio de la divinidad.
Para los más novatos bastarán una dosis de aplicación y paciencia en el desempeño de pequeños trabajos que tomarán poco tiempo y sí mucha satisfacción.
Hay que insistir en este punto; un buen bonsái no puede ser desproporcionado en su tronco en relación con sus ramas, por lo tanto lo más importante es aprender a podar, ramas y raíces.

CUADO NACE KOKOROBONSAI


Mi idea es de dar a conocer el arte del bonsai desde el año 2001, a parte de participar de exposiciones que nos invita el Club de Jardines y Flores de la ciudad de La Serena.
Mi idea es hacer una página web, pero mis amigos , mis hermanos y cuñadas me recomendaron hacer un blog por el momento, entre mis amigos está Rafael Rebollo de Vivebonsai. En la ciudad de La Serena hay un parque Japonés el cual se llama “Jardín del Corazón”.
Buscando un nombre que me identificase, barajaba barias opciones. Estando en el parque Japonés se alumbro mi camino y el nombre que me representase a nivel regional como a nivel nacional, y es así como nace KokoroBonsai.
La palabra Kokoro significa “CORAZON”, por ende la palabra KokoroBonsai se podría definir como “El Corazón del Bonsai” El Milenario Arte de la Naturaleza.
Esperando que mi granito de arena por medio de este blog sea de ayudad a las personas que recién comienza su largo viaje en el canino del BONSAI.
Saludos y bienvenido a KokoroBonsai.